Ya sea en forma de mesita de noche, auxiliar o simplemente apilándolas dando como resultado una original escultura, las maletas son un recurso bello y singular para personalizar el hogar y dotarlo de alma.
Son muy recurrentes porque transmiten el encanto de lo transitorio, pero también porque son una gran metáfora de la intimidad, de lo que guardamos en ellas, del secreto que solo se descubre al abrirlas o simplemente porque dan un toque vintage y romántico a cualquier ambiente.
¿Os ateveríais a decorar con maletas antiguas?








